Necesitamos al otro para saber y conocernos a nosotros mismos. Si prestamos atención a las personas con las que nos relacionamos y las situaciones que vivimos empezaremos a saber quiénes somos.
La realidad refleja la información que tenemos dentro, aquello que detestamos del otro es lo que no reconocemos en nosotros mismos, lo que no nos damos permiso a expresar, nuestra “sombra” y por eso nos altera tanto. Cuando observamos la realidad de esa manera, el otro deja de ser un problema para pasar a ser nuestra salvación.
El hecho de que repitamos historias con las mismas personas se da para que actuemos de forma distinta a como lo hemos hecho siempre, sirve para que dejemos de hacer las cosas en resonancia con nuestros ancestros y tomar una decisión diferente. Nuestros juicios son un reflejo de que el otro nos refleja algo que en realidad tiene que ver con nosotros.
El primer paso es dejar de pensar que los otros tienen la culpa y empezar a averiguar qué tenemos que cambiar nosotros.
Conflictos de pareja
Todos tenemos conflictos de pareja estemos o no en pareja. Las parejas están para aprender uno de otro, porque sin el otro no sabremos quienes somos. Si no tenemos a nadie con quien compartir, nos podemos preguntar ¿Qué relación tenemos con nosotros mismos? Lo biológico es compartir.
Cada relación es una oportunidad para trascender, es decir para dar una lectura diferente a una situación ya conocida. Todas las relaciones tienen un propósito y en cada encuentro podemos ver un problema o una oportunidad, una ocasión para madurar emocionalmente. Si observamos la historia de las parejas de nuestro árbol genealógico quizás encontremos la respuesta a muchas preguntas.
Todos llevamos información que por medio de energía está buscando la forma de manifestarse. Vibramos en una frecuencia determinada y las personas con las que nos encontramos vibran en esa misma frecuencia. Nos juntamos con alguien por resonancia.
Es posible que lo hagamos en la misma polaridad si los sentimos afines o en la opuesta cuando expresamos justamente lo contrario. En un mundo dual, es necesario que manifiestes las dos polaridades para poder acercarte a la consciencia de unidad.
El método Soy Pienso Existo propone observar la relación de pareja como un espejo que nos invita a conocernos. En el vínculo con el otro se reflejan nuestra esencia, nuestras creencias y los patrones que aprendimos en nuestra historia familiar. Comprenderlos es el primer paso para relacionarnos desde un lugar más libre y consciente.

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